No a la prohibición de Pirotecnia

Acerca de la prohibición de venta y uso de pirotecnia en algunos municipios

PREVENIR  NO  ES  PROHIBIR:   La prohibición NO reduce los accidentes, solo fomenta la venta y uso de pirotecnia clandestina, fabricada con componentes químicos inestables, que aumentan exponencialmente el riesgo de la población en lugar de disminuirlo. Termina perjudicando así a comerciantes y usuarios responsables, y favoreciendo solo a las personas inescrupulosas.

Las estadísticas demuestran que los accidentes por pirotecnia han bajado notablemente en los últimos años pese al crecimiento del consumo,  fruto justamente del buen marco regulatorio actual, de los avances técnicos de los productos,  de las campañas de prevención, y del trabajo conjunto  entre autoridades, fabricantes, importadores y comerciantes. Todo ello se verá interrumpido de prosperar una medida de prohibición.

Sin productos seguros y legales disponibles en el mercado, los daños serán mayores de los que se pretende erradicar. Una prohibición de pirotecnia no acabará con la costumbre arraigada de los ciudadanos, esta  pasará a la informalidad. No solo retornarán la pirotecnia clandestina y riesgosos elementos de fabricación casera, también se recurrirá a productos de uso náutico, y peor aún, volverán los festejos con armas de fuego, con consecuencias mucho más trágicas y peligrosas para todos los vecinos.

Entendemos las medidas prohibicionistas como de pura acción publicitaria, muy lejos de los intereses de la población, y mucho menos tendiente a su protección, sino todo lo contrario. Seguirá haciéndose uso de la pirotecnia, pero obviándose peligrosamente toda regulación sobre su fabricación y venta, se agravarán las cosas, y aparecerán las mafias con complicidades policiales y políticas, de nefastas consecuencias que ya hemos visto con la implementación de la ley seca en EE.UU.

Para prevenir en serio los accidentes y hacer del uso de pirotecnia algo 100x100 seguro necesitamos seguir trabajando todos los sectores en conjunto, y hacer hincapié en la concientización. Pues el remanente de accidentes que todavía se producen son por un USO NEGLIGENTE e INDEBIDO de los artificios pirotécnicos por parte del consumidor final, y no por fallas de los productos. Por tal motivo nos parece mucho más acertado y efectivo profundizar con las campañas de prevención y educación sobre el correcto uso de la pirotecnia, antes que virar hacia una arcaica prohibición.

En el último 31 de diciembre (2011) tan solo fueron atendidas en el Instituto del quemado de la Ciudad de Buenos Aires 30 personas heridas por pirotecnia (todos ellos con lesiones leves, sin secuelas, y que no requirieron internación). Una cifra francamente irrisoria frente a los cientos de heridos (y decenas de muertos) que se cobra el fútbol todos los años (dentro y fuera de las canchas), y aún así a nadie se le ocurriría pedir una prohibición de los espectáculos deportivos (por ejemplo). Cero accidentes es deseable, pero utópico.

Por todo esto rechazamos enérgicamente las políticas prohibicionistas, y exigimos que en su lugar se nos permita trabajar en un debate técnico serio, activando los mecanismos de prevención, educación,  y concientización, lo que sin duda tendrá un efecto mucho mejor sobre los habitantes,  que una autoritaria medida abolicionista, muy propia de una época pasada a la que nadie quiere volver, y que atenta contra las libertades individuales amparadas por la constitución nacional.